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Salud

Este es mi hijo Juany, tiene 24 años de edad. Él es uno más entre los tantísimos jóvenes cubanos que hace más de un año no visitan un teatro, un cine, ni organizan un día de playa o una fiesta entre amigos.

Un acto de infinito amor para salvar vidas humanas guio este lunes a jóvenes que desde una punta hasta la otra de nuestro archipiélago se fueron a los bancos de sangre de sus territorios y extendieron su brazo como donantes voluntarios para asegurar importantes tratamientos dentro de nuestro sistema de Salud.

Son las poco más de las seis de la mañana, Manuel Antonio Villas despierta con una alarma, digamos peculiar. Cerca se encuentra José Julián con su estilo más pausado, más reflexivo. Son amigos y comparten un espacio físico, el centro de aislamiento de Alamar VI.

Desde hace siete días, el mundo se reduce a estas paredes. Afuera está la familia, los amigos, el trabajo, la vida de antes. A veces dudo de si alguna vez podremos volver a la vida tal como la conocíamos, si alguna vez existió. Esta gente vestida de verde, de la cual solo hemos visto los ojos, es una promesa de que sí.

Desde la aparición de la COVID-19 en marzo del 2020 y ante la suspensión de las actividades docentes, gran parte de los estudiantes, al salir de sus centros educativos, no quedaron inactivos. Dieron el paso al frente para combatir una enfermedad que, por momentos, se vuelve más peligrosa y contagiosa.

NO huelen a almendras amargas, como olió el doctor Juvenal Urbino al entrar en aquella casa en penumbras. Sin embargo, el temor al contagio y la incertidumbre de una posible complicación le recordaba a ella cada día el destino que pueden sufrir los amores contrariados.

En la desventura, siempre aparecen quienes pintan de azul la circunstancia. Esos tintes relacionados con su significado positivo de tranquilidad, calma, confianza... hormiguean en los barrios, cuadras, con restricciones y aislamiento impuestos por los períodos bajo cuarentena. La carestía del ajetreo de cada cual pudiera aparejar una sensación de desabrigo.

Ante el alza de casos positivos a la COVID-19 en el territorio, estudiantes y trabajadores de la Universidad de Holguín vuelven a poner su alto sentido humano y compromiso en función de apoyar las labores en centros de aislamientos e instituciones hospitalarias.

Media hora después de haberlo llamado por teléfono sonó mi celular: Lázaro Castellanos Matos confirmaba que estaba listo para la entrevista, salía él de una de las habituales sesiones del Consejo de Defensa Provincial, espacio en el cual las autoridades de Guantánamo examinan a diario la situación epidemiológica y las acciones para cortarle el paso a la COVI-19 en el territor

A Roly nadie le dijo que tenía que cantar Felicidades, aplaudir a los pacientes de alta o bromear cuando reparte el yogurt. Esas son cosas que su naturaleza le lleva a hacer, a pesar de que en todo el día apenas descansa.

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